Estudios bíblicos y artículos

Orando para la Voluntad de Dios


PASO 2
por Luis Palau

¿Cuál es su versículo favorito en la Biblia? ¿Es una promesa de que Dios le dará
fortaleza, valor o seguridad?

Permítame compartirle una de mis promesas predilectas de la Palabra de Dios.

"Esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a
su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquier cosa que
pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho" (1 Juan
5:14,15).

Dios ha prometido que si pedimos cualquier cosa que está de acuerdo a su
voluntad, El nos la da.

Pero Luis, hay un problema-dice usted-. No sé cuál es la voluntad de Dios. ¿De
qué me sirve esta promesa si sólo puedo hacer conjeturas en cuanto a la voluntad
divina?

Afortunadamente, Dios nos ha revelado gran parte de su voluntad en la Biblia. Al
ir familiarizándonos más con la Palabra de Dios, iremos aprendiendo mucho
acerca de la voluntad divina, la cual no es secreta; ha sido revelada y está escrita.
En lugar de especular en cuanto a la voluntad soberana de Dios para mañana,
debiéramos centrar nuestra atención en obedecer su voluntad revelada hoy. 1
Juan 5:14-15 promete que Dios nos dará cualquier cosa que pidamos--
incluyendo sabiduría divina (Santiago 1:5) y fortaleza (Isaías 40:29-31)--si
pedimos a fin de hacer Su voluntad.

Si usted no está seguro que determinada petición esté dentro de la voluntad de
Dios, pregúntele. El puede decirle. No se preocupe si comete errores al orar. ¿
Se va a derribar el trono de Dios acaso? ¿Cree que la sabiduría de Dios
menguará si usted se equivoca en lo que pide? ¿No le parece que el hecho de no
orar es un error aun más grande?

Si la respuesta de Dios a su petición es "No", el Señor pronto hará clara esa
respuesta por el testimonio interno del Espíritu Santo. Si usted camina con Dios y
lleva una vida de oración consistente, habrá una innegable y continua
comunicación entre usted y su Padre celestial.

Si Dios dice que no a un pedido que usted hace, entonces El tiene algo mejor
para usted. Jesús dice: "Y si un hombre de corazón endurecido sólo da buenas
cosas a sus hijos, ¿no crees que tu Padre que está en los cielos dará aun
mejores cosas a los que se las pidan?" (Mateo 7:11 BD). Si pedimos una piedra
sin valor alguno, El dice "No" y en su lugar nos da un nutritivo pan. Dios siempre
da lo que es bueno. ¿No es una promesa digna de recordar?

Es sólo al reclamar las promesas de Dios a través de la oración, que
comenzamos a experimentar el entusiasmo, el gozo y la emoción de la vida
cristiana.

Recibiendo Respuesta a la Oracion

PASO 3
por Luis Palau

Dios ha usado a cristianos consagrados para que millares y millones se acerquen a Jesucristo. Ahora bien, ¿cuáles han sido
algunas de las características de estos hombres tan utilizados por Dios? En todos los casos eran hombres de fe, de pureza, de
oración. Por ejemplo, el evangelista Moody (quien predicó el evangelio de Jesucristo a más de 100 millones de personas en su
tiempo), pidió a Dios que moviera las montañas de incredulidad en las almas de los hombres-y Dios contestó.

Este gran siervo del Señor dijo, refiriéndose a la oración: "Las oraciones de algunos hombres tendrían que ser cortadas en
ambos extremos y avivadas con fuego en el medio."

¿Qué de sus oraciones? ¿Tienen fuego? ¿Llegan al oído de Dios? ¿Mueven los corazones de los hombres?

Permítame que brevemente describa la clase de oración que Dios se deleita en responder. Si usted sigue estos principios,
Dios habrá de ungir sus oraciones con fuego celestial.

En primer lugar, debemos creer. ¿Cree usted que Dios puede y está dispuesto a contestar sus oraciones? "Claro que puede
hacerlo," dice usted, "pero no estoy seguro de que El quiera contestarlas." En Hebreos 11:6 leemos: "Sin fe uno no puede
agradar a Dios. El que quiera acercarse a Dios debe creer que existe y que premia a los que sinceramente lo buscan" (BD).

La incredulidad es un problema tan serio como la falta de oración. Muchos cristianos no creen que Dios en realidad les dará lo
que ellos piden. No es de extrañar, entonces, que sus oraciones carezcan de unción y de fuego de lo Alto. La Biblia claramente
enseña que Dios contesta las oraciones hechas con fe.

En segundo lugar, debemos pedir. "Si no tienen lo que desean, es porque no se lo piden a Dios" (Santiago 4:2 BD). ¿Recuerda
usted la historia del ciego en el Evangelio de Marcos capítulo 10? Ansiaba encontrarse con Jesús. Cuando el encuentro tuvo
lugar, Jesús le preguntó: "¿Qué quieres que haga por ti?" Jesús quería que este hombre le pidiera lo que deseaba. Dios anhela
derramar sus bendiciones--sólo tenemos que pedirle.

El ciego, entonces, fue directo en su pedido. "Señor, quiero ver." El no anduvo con rodeos como a veces hacemos nosotros.
Tratamos de convencer y hasta de forzar a Dios con nuestros pedidos largos y detallados, y nuestras explicaciones. Lo que
necesitamos es cortar todo el palabrerío y ser directos en lo que le pedimos. Eso es lo que llena de poder y de fuego celestial
nuestras oraciones.

En tercer lugar, debemos confesar el pecado. El salmista escribió: "El no me habría escuchado si yo no hubiera confesado mis
pecados" (Salmo 66:18 BD). El pecado ahoga las llamas de la oración. El pecado inconfeso extingue más oraciones de lo que
imaginamos.

El Rey Saúl se angustió cuando al final de su vida se dio cuenta de que Dios no respondía sus oraciones (1 Samuel 28:6). Saúl
había permitido que el pecado no confesado levantara una pared entre él y el Señor. ¿Hay algo entre usted y Dios? Si lo hay,
confiese sus pecados y experimente otra vez en su vida la renovación de Dios en acción.

Muchos predicadores y evangelistas ungidos por Dios iniciaron sus campañas de evangelización instando al pueblo de Dios a
orar. El fuego del avivamiento que hemos visto y estamos viendo en tantas ciudades no es encendido sólo por los predicadores.
Es encendido por las oraciones de los cristianos que creen en Dios, confiesan sus pecados y ofrecen a Dios oraciones que El
se deleita en contestar.

Lo insto a hacer su parte desde este día, y a recibir respuestas concretas del Señor. Comience a orar la clase de oración que El
se deleita en responder.

Orando con Expectacion y Accion de Gracias

PASO 4
por Luis Palau

A esta altura tal vez se pregunte si en estos pasos he de hablar de otra cosa que no sea la oración. Pues sí lo haré. Sin
embargo, siento la necesidad de recalcar la importancia y el gozo de la práctica de la oración diaria y perseverante.

Alguien dijo una vez: "Si deseara humillar a alguien, le preguntaría por su vida de oración. No conozco nada que se compare
con este tema en cuanto a tristes confesiones por parte de los cristianos."

Lejos está de mí desear que usted simplemente se sienta culpable por no orar. En la vida cristiana la culpa es el amargo
sustituto satánico para la acción. Dios desea que en vez de culpa el cristiano experimente el gozo del diario caminar con El. Por
eso la Escritura nos anima a orar.

Leemos en la Palabra de Dios: "Nunca se cansen de dar gracias. Oren siempre. Aguarden las respuestas de Dios y no se
olviden de dar gracias cuando lleguen" (Colosenses 4:2 BD). Debemos ofrecer nuestras peticiones con expectación y con
gratitud. Si no buscamos a conciencia signos de intervención divina, no hemos de tener el gozo de ver la oración contestada.

Lo animo a comenzar un cuaderno de oración como una manera de esperar las respuestas de Dios a sus oraciones. El hecho
de llevar anotaciones en un cuaderno siempre me motiva a orar con más frecuencia y en forma más específica, y además me
ayuda a recordar la realidad de mi relación personal con Dios.

En primer lugar anoto mis pedidos juntamente con la fecha en que comienzo a hacer esa petición a Dios. Si hubiera una fecha
límite para una determinada respuesta, también la anoto. Luego en otra columna llevo anotaciones del momento en que Dios
responde mis oraciones, y detallo en qué ha consistido la respuesta. Es emocionante ver la manera en que Dios obra.

Mi cuaderno de oración es un monumento a la constante fidelidad de mi Padre celestial. Cuando enfrento circunstancias
difíciles, puedo recordar la fidelidad divina al repasar lo que Dios ha hecho en mi vida en el pasado. Sin ese cuaderno, pronto
olvidaría muchas de las maravillosas respuestas de Dios a mis oraciones.

Para empezar su cuaderno, complete el ejercicio práctico que detallo más abajo. Luego gócese al experimentar la manera en
que Dios obrará en su vida.


EJERCICIO PARA LA ORACION



1. Piense en un área de su vida en que por cierto necesita una respuesta a la oración.

2. Escríbala y póngale fecha. Comience así su cuaderno de oración.

3. Estudie en su Biblia los siguientes pasajes sobre la oración: Mateo 7:7-11; 18:19-20; Marcos 10:46-52; Juan 16:24;
Romanos 8:26-27; Efesios 6:10-20; Santiago 5.

4. En forma sencilla pero específica, dígale al Señor cuál es su pedido.

5. Imagine la respuesta a su oración.

6. Agradézcale al Señor que El ha de contestar (Filipenses 4:6).

7. Cada vez que recuerde el motivo de oración y la respuesta divina que vendrá, déle gracias a Dios por Su contestación.

8. Cuando llegue la respuesta, anótela en su cuaderno y alabe a Dios (Colosenses 4:2).


¿Cómo es su vida de oración? No tiene usted que hacer una confesión pesarosa. En lugar de ello, ofrezca sus peticiones con
expectación y acción de gracias. Use un cuaderno de oración como ayuda. Luego comparta con otros las bendiciones que
recibe de Dios. Sea un testimonio vivo de que Dios aún contesta la oración de sus hijos.
Crecer en Cristo
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