Crecer en Cristo
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PERDONA, ES QUE NO TENGO TIEMPO
El tiempo que Dios nos da en este mundo es un tesoro
PARA LOS CRISTIANOS ES CRUCIAL SABER REDIMIR NUESTRO TIEMPO


Cuando nos pensamos que ya tendremos tiempo para una cosa u otra, y creemos que no hay porqué precipitarse,  ¿en qué estamos pensando?
Para nosotros los cristianos, es crucial saber redimir el tiempo. Es valioso como nada en este mundo, porque una vez ha pasado, no hay manera de recuperarlo.

El tiempo que Dios nos da para que estemos de paso por este mundo, es un tesoro que sabremos lo que vale cuando un día le veamos a El en su gloria.

Depende de cuanto estén abiertos nuestros ojos así será el grado en que apreciaremos ese precioso tesoro.
Dios ama la santidad y la limpieza de manos. Deseo con todo mi corazón alcanzar con mi anhelo y comprensión cual es su voluntad.
Cada minuto cuenta como bien decía antes y todo lo que yo limpie mi corazón, así estará de cerca mi prójimo para ver a Dios.
La alegría de un cristiano verdadero no esta en agradarse a si mismo, sino cautivar el corazón de quien recibió el llamamiento.
Mi relación, mi crecimiento espiritual, dependen de como redimo el tiempo que Dios me ha concedido.

¿Por qué le cuesta tanto a los hijos de Dios dedicarle sus vidas a El? Es como recibir un regalo de alguien que te ama de forma infinita, y a la vez no dejar que lo toque, ni lo  mire o mucho menos que opine y corrija.

!Cuanto egoísmo existe dentro de nuestro corazón¡.
Si entrego mi vida y la dispongo a los pies del señor, conoceré cuan imponente y grandiosa es su Misericordia.
¿Dónde están  los humildes? Como dice las Escrituras “Los  mansos heredaran la tierra”,,, Tantas cosas nos han enseñado, pero... que cantidad de religión se acumula en nuestros ojos.

Sólo el viejo “Yo” que me niego a humillar, hace más fuerza contra mi que las galaxias cuando se disponen en el firmamento expandiéndose. Hay una fuerza interna en la obstinación del hombre que ni siquiera Dios con todo su poder, puede quebrantar.
El paso por esta vida es para llevar el Yo de cada uno a los pies del Maestro, una vez allí , enterrarlo a fuerza de abnegación y renuncia. “El que pierda su vida por mi, la hallará...” Si incluso nos cuesta trabajo perder el turno en una fila de un comercio, ¿cómo vamos a estar dispuestos a perder la vida por amor a Jesús?

Dedicarle nuestra vida con su contenido de tiempo incluido y esperar recibir algo a cambio, me parece algo tan increíblemente necio, que me asombra cada día mas.
El ya lo dió todo por mi, cuando digo todo, es todo, y afirmo que fue el mejor regalo que nadie podía darme.
El Dios y Padre de la eternidad me regaló a su Amado Hijo, y ahora me ofrece la posibilidad entrar a formar parte de su Vida (con cielo incluido) con la única condición de que dedique unos cuantos años (veinte, treinta, cincuenta) a preparar mi corazón, purificarme de mi maldad y que no halla ni una sola mancha ni arruga en mi vestido.
La vida es bella si tengo a Dios.

¿Mi corazón está en condiciones de subir al cielo? ¿Que albergo dentro, en lo mas profundo, ahí donde nadie ha entrado jamás?
Las justificaciones más perfectas rodean mi alma, todo con tal  de no doblegar mi voluntad  y mi tiempo a reconocerle.
La maldad necesita el caldo de cultivo que es el tiempo  para desarrollarse, pero la mano de Dios no puede sacarme y limpiarme de algo que mi orgullo está tan profundamente abrazado y que necesita un trato de relación y tiempo para culminarse.

Hermano, ¿tienes tiempo? Entonces eres rico, pero si además  se lo ofreces a Dios, seras bendito y  santo.
Por cierto, si me dices que no tienes, (como la mayoría de personas) entonces, es que como todos ya se lo has regalado a otro príncipe más importante para ti.

Yo decidí, con todas sus consecuencias, darle mi vida al que ama mi alma, por lo tanto, aquí estoy planchando mi vestido y buscando unos zapatos que combinen con la alfombra de diamantes que el Padre tiene preparada para Su Hijo y para mí.

Gracias hermanos y amigos por dedicar un poco de  tiempo para leer esta reflexión.
Dios os bendiga. 
  
Bendiciones.
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