Crecer en Cristo
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LA DEPRESION EN LA CONGREGACION
Tenemos que salir de la depresión
LA DEPRESION ES TRISTE, SECA Y NO HABLA


Según el diccionario médico podemos encontrar varios tipos de depresiones. La verdad que en esta web cristiana no queremos hacer el énfasis en lo que la ciencia explica o dice de la depresión, sino en lo que personas de carne y hueso han experimentado.

La
depresión entra muy sutilmente en nosotras, nos engaña y hace creer que no valemos nada. Entramos en un sentimiento de tristeza y de culpa ya que parece que nada de lo que hacemos está bien.
La depresión no la podemos encasillar en el tiempo ni en síntomas específicos.

La vida cristiana es una carrera con muchos acontecimientos diversos a los que hacer frente. Yo personalmente puedo decir que todo empezó a ir un poco mal y sin darme cuenta mi vida cayó en una tristeza muy mala.

No es pecado estar triste, tampoco estar abatido; pero la verdad es que las pruebas están para ayudarnos y el Señor quiere enseñarnos a ser mejores hijas cada día.
El bienestar de una mujer cristiana engloba: el matrimonio, los hijos, la congregación las amistades y sobre todo, nuestra relación personal con Dios.

Si alguna de estas cosas sufre contratiempos hay que salir al encuentro y luchar para que Dios tome el control.
Mi objetivo principal, aunque parezca un poco extraño en el siglo que vivimos, es agradar a Dios en todo. Como esto no es fácil, he tenido que pasar por varias situaciones en las que me he tenido que “arrancar raíces de pecado” que estaban escondidas dentro de mi corazón,.

Yo entré en una ansiedad muy fuerte debida a cargas de trabajo, problemas en mi matrimonio, economía etc. esto me llevó a desesperar y mi mente cayó en una depresión ( diagnosticada médicamente y puesta en tratamiento)
Dentro de tantos problemas creo que nunca perdí totalmente el norte de Dios, ya que por muy mala que me encontraba me esforzaba todo el tiempo en buscar al Señor, (siempre que fuera posible lo hacia en el local de la Iglesia)

Las sensaciones que tenía eran realmente malas. Me costaba respirar, apenas dormía, no tenia ilusión por nada y sobre todo me sentía CULPABLE y muy SOLA; aunque a mi alrededor había hermanas muy queridas que oraban por mi. Todos los problemas iban de mal en peor y yo no tenía fuerzas para superar nada. Dios estaba a mi lado, yo lo sabía, pero una fuerza muy poderosa quería destruirme a toda costa.

Se que lo que voy a decir, sonará un poco raro, pero Dios me pedía que me humillase para aprender de El. Cada día acudía a la Iglesia (a veces a escondidas, porque me daba vergüenza que me vieran con el rostro triste y apagado) , allí me encerraba y escuchaba canciones del Señor, oraba y sobre todo leía las Escrituras; todo menos pensar en mi situación.

Habían muchas cosas exteriores que me querían destruir, mi matrimonio se estaba rompiendo, pero algo dentro de mi no me dejaba defenderme. ¡Todo estaba sentenciado! pensaba yo, un día pasaría lo inevitable. Veía mi vida como mujer, fracasada y como cristiana me sentía que había defraudado al Señor.

Una y otra vez resonaban en mis adentros dos cosas: guarda el testimonio y a mis hijos
Realmente esta historia es muy larga de explicar, pero las personas que han pasado por esta situación, saben a que me refiero cuando digo que mi vida era un camino sin salida.

Un día se abrió una puerta para poder recibir ayuda. Acudí a mis Pastores que, aunque siempre habían estado orando por mi, no había llegado la hora que Dios quería que acudiese a ellos.
Ellos me aconsejaron dejando la decisión en mis manos. !Todo era tan duro¡ creerme cuando digo que todas las puertas estaban cerradas y que mi vida se volvió terriblemente triste.

El mundo no te puede ayudar a tomar decisiones espirituales porque en sus normas no existe el pedir perdón si tu eres la víctima. Un juez justo terrenal, de los que hay en los juzgados de cada ciudad, te

dirá: tienes derecho a ser feliz y a que te hagan feliz. Pero El Dios bueno que nosotras conocemos pide que perdonemos como el perdonó. Esta decisión no se puede extender a todos los casos sino que tiene que ser tomada por cada una personalmente y siempre obedeciendo al Señor. Nuestro Dios no es como muchos creen ; un juez severo que golpea si no le hacemos caso. El es el único capaz de dolerse con el que sufre y compadecerse con los que le claman. Ante todo es un Dios de Amor y de unidad.

Dios restaura la depresión y sobre la herida abierta pone su bálsamo para que esta cierre.
En la farmacia existen decenas de antibióticos para un sin número también de infecciones; pero Dios tiene una medicina específica para cada una de nosotras. Yo me tomé la pastilla que El me dio en vez de con un vaso de agua, con una buena dosis de perdón.

¿Es correcto y lícito emprender de cero en nuestra vida? Lo cierto es que sí, pero emprender desde el amor y el perdón tiene premio porque representa que te has vuelto un poco más como Jesús
Se que hay miles de casos en los que mujeres han pasado por depresiones mucho peores y que muchas de ellas no las han superado todavía. Yo no tengo ningún mérito, porque se claramente que sin la ayuda de Dios y mis Padres espirituales no habría sido posible.

Cada una de vosotras es libre de hacer lo que está en su corazón, pero yo cerré los ojos a mi voluntad y decidí no obrar egoistamente sino pensando en un Dios de RESTAURACION.

Bendiciones.
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