Ministerio de mujeres

MUJERES EN EL MINISTERIO


Las Mujeres en el ministerio

Introducción

"El Señor da la palabra; las MUJERES que anuncian las buenas nuevas son gran multitud" (Sal 68:11,
Versión Las Américas).

El término MULTITUD es traducido del vocablo hebreo tsaba. La Concordancia de Strong dice que es
de género femenino y significa: "una compañía de mujeres organizadas para la guerra [un ejército]".

Este versículo establece claramente una promesa profética de un día en el cual las mujeres serán
liberadas para publicar [predicar] el evangelio y hacer el trabajo del Señor en conjunción con los
hombres.

El versículo está traducido correctamente, según la Versión de la Biblia de las Américas: "El Señor
daba la palabra; las MUJERES que anunciaban las buenas nuevas eran gran multitud".

Lo que sigue, está escrito en defensa de esta fuerza especial femenina.

El objeto de esta sección es doble: (1) liberar a las mujeres para que descubran su lugar correcto en la
obra de Dios a fin de que puedan cumplir sus ministerio para Su gloria; y (2) cambiar la actitud de los
líderes masculinos en la Iglesia a fin de que animen a las mujeres a cumplir con su llamamiento
divino.

"Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y
vuestras hijas profetizarán… sobre mi siervos y sobre mis siervas [mujeres] en aquellos días,
derramaré de mi Espíritu" (Hch 2:17, 18).

Tres cosas son necesarias a fin de conseguir que alguna cosa sea hecha en este mundo. Estas cosas
son: tiempo, personas y dinero.

El diablo ha usado una estrategia muy próspera para detener a la Iglesia de cumplir la Gran Comisión
de evangelizar el mundo. Muchos grupos religiosos a menudo le niegan a la mitad de las personas (a
las mujeres) la participación en tal proceso.

¿Puede usted imaginarse a algún ejército teniendo éxito cuando se le prohíbe a la mitad de sus
soldados que participen en la guerra?

EL PROPÓSITO DE DIOS PARA EL HOMBRE Y PARA LA MUJER


Volvamos al libro del principio (Génesis) y examinemos la creación de la mujer: "Y creó Dios al
hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él" (Gn 1:27;
2:18).

"Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread…"
(Gn 1:28).

1. Para Que Gobernaran Juntos
Estos versículos hacen notar claramente que el propósito original de Dios para el hombre y la mujer,
era para que gobernaran juntos sobre toda Su creación. Esto significa que una igualdad de posición y
autoridad era lo que Dios tenía en su mente. Deberían gobernar en unidad.

Ese compañerismo exclusivo es confirmado en el Nuevo Testamento. "Pero quiero que sepáis que
Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo" (1
Co 11:3).

"...Cristo es la cabeza de todo varón".

Esto nos enseña que las relaciones que existen entre Cristo el Hijo y (Adán) el hombre, eran las
mismas que Dios tenía en mente que hubieran entre el hombre (Adán) y la mujer (Eva). "...el varón
[Adán] es la cabeza de la mujer [Eva]".

Este versículo confirma también que el papel y relaciones que existen entre Dios el Padre y Cristo el
Hijo, era el modelo que la Escritura utiliza para ilustrar lo que Dios intentaba que fueran las relaciones
entre el hombre y la mujer. Así como "la cabeza de Cristo es Dios", de igual manera "la cabeza de la
mujer es el varón".

Si vamos a entender el papel bíblico del hombre y la mujer, debemos examinar las relaciones de Dios
el Padre con Cristo el Hijo.

2. Plena Participación
"Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí
mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo
igualmente" (Jn 5:19).

Así como el hijo dependía del Padre para la aprobación y autoridad de cualquier acto, la mujer toma
acción en armonía con el hombre. El Hijo hace todo lo que ve que el Padre hace y de la misma
manera que lo hace. Así que, el propósito de Dios era que la mujer participara plenamente de lo que el
hombre hiciera.

"Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace; y mayores obras que estas le
mostrará, de modo que vosotros os maravilléis" (Jn 5:20).

"Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da
vida" (Jn 5:21).

3. Responsabilidad Del Juicio
"Porque el Padre... todo el juicio dio al Hijo" (Jn 5:22). La palabra juicio viene de la raíz griega krino,
que significa "decidir (judicialmente); castigar, venganza, juzgar, actuar como abogado".

Esto ilustra el intento de Dios para que la mujer gobierne en conjunción con el hombre.

La Iglesia es la Novia comprometida de Cristo. Pablo dice: "Porque os celo con celo de Dios; pues os
he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo" (2 Co 11:2). La
Novia comprometida (la Iglesia) está asociada con el Novio (Cristo) de la manera en que Dios el Hijo
está asociado con Dios el Padre.

"Porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos… Grande es este ministerio;
mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia" (Ef 5:30-32).

Como la novia comprometida de Cristo, los miembros de la Iglesia son llamados a "juzgar los ángeles
y a los hombres" y "las cosas de esta vida" (1 Co 6:3).

Este papel femenino dado a la Novia comprometida de Cristo, la Iglesia, es congruente con el
propósito original de Dios para que la mujer gobierne o ejerza dominio en conjunción con Adán. La
mujer también será revestida de autoridad para ejercer dominio en amorosa armonía con y en
sumisión al hombre.

4. Sumisión Y Obediencia
Pero Adán y Eva pecaron, y Dios le dijo a Eva: "Y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de
ti" (Gn 3:16). Así que, a las mujeres se les dijo que fueran obedientes a sus maridos. Así ha continuado
desde los tiempos antiguos hasta los tiempos del Nuevo Testamento cuando el Apóstol Pablo le dijo a
las esposas cristianas: "…casadas estén sujetas a sus propios maridos como al Señor" (Ef 5:22).

Pero aún cuando una mujer tenía que obedecer a su marido, eso no quería decir que ella era inferior a
él. Significaba que estaba dispuesta a permitir que él dirigiera. De hecho, Pablo llamó a ambos a la
sumisión: tanto al esposo como a la esposa cuando dijo: "Someteos unos a otros en el temor de Dios"
(Ef 5:21).

En otra carta, Pablo declaró claramente que no hay diferencia de posición en Cristo entre un hombre y
una mujer. "Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos
vosotros sois uno en Cristo Jesús" (Ga 3:28).

Esto significa que necesitamos entender el papel para la mujer delineado en la Biblia. Es maravilloso
y glorioso.
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