Jesús y la oración

6 - JESUS Y LA ORACION


La victoria de Cristo como humano se debió a la oración.
Hebreos 5:7-8 dice:

“Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas
con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte,
fue oído a causa de su temor reverente”

Y el verso 9 dice:

“y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna
salvación para todos los que le obedecen”

En la oración estaba el gran secreto de su victoria. Ahí está
también la victoria de todos los creyentes. Su vida es nuestro
ejemplo, pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo
padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus
pisadas. (l Pedro 2:21) El lugar que ocupó la oración en Su vida
debe ser el lugar que debe ocupar en la nuestra. Su vida entera
estuvo saturada de oración. ¿Por qué no pecó?
Dice que en todo fue tentado, pero sin pecado. (Hebreos 4: 15)
Aquí podemos ver la razón principal; por la vida de continua
oración de Jesús. En la oración estaba la fuerza que lo hizo
resistir toda tentación. Su relación constante con el Padre, la
oración, le dio la victoria sobre todo tipo de tentación. Es el
secreto para la victoria personal de cada creyente en el camino de
la vida.
Vemos que sus oraciones eran llenas de emoción con gran
clamor y lágrimas. (Hebreos 5:7-8 y Getsemaní) Eran ofrecidas
al Dios que podía librarle de la muerte. Su vida de oración le dio
la victoria sobre la muerte, el fruto del pecado. La oración era lo
más importante para el Señor.
Crecer en Cristo
iglesiasamaria.org

LA ORACION - JESUS Y LA ORACION

Como orar a Dios
Jesús en oración

6) Jesús y la oración

2) La oración de victoria
3) La oración en el Espíritu
4) Los secretos de la oración parte1
1) Hombres de oración
5) Los secretos de la oración parte2
7) La voluntad de Dios en la oración

Jesús y la oración

Oración a Jesucristo

Jesús en oración

Oración a Jesús

Oración a Jesucristo
8) La fe que mueve montañas
"Y después que hubo despedido a la multitud, subió solo al monte, a orar, y cuando ya era de noche,
estaba allí solo” (Mateo 14:23)

En este pasaje vemos que despidió a las multitudes y también a los discípulos los hizo entrar a la barca y
que se fueran delante de EL a la otra orilla. ¿Y esto por qué? i Tenía que orar! La oración era lo primero
en su vida. En el versículo 25 dice que vino a sus discípulos durante la cuarta vigilia. Eso será entre las 3 y
las 6 A.M. Esto nos muestra que oró como 8 a 10 horas en esa ocasión. En Lucas 6: 12 dice:

"Se fue al Monte a orar, y pasó toda la noche orando a Dios."

Marcos 1:35 dice:

“muy de mañana, cuando todavía estaba oscuro, se levantó, y salió, y se fue a un lugar solitario, y allí
oraba”

Aún se negaba a sí mismo el descanso físico por orar. Su vida estaba dedicada a hacer la Voluntad de Dios.
(Juan 4:31-34) y eso incluía la oración como fundamento principal. Venció al peligro con la oración. Los
escribas y fariseos se encendieron de ira y discutían entre sí qué podrían hacerle a Jesús. En esa ocasión El
se fue al monte a orar, y pasó toda la noche orando a Dios. (Lucas 6: 11-12) Es en la oración que el Padre
puede darnos la fuerza para resistir, y la comprensión del por qué del sufrimiento. La oración de Jesús en
Getsemaní
Puntos importantes a observar en esta magna oración que trajo victoria a toda la creación.

1. Propósito de la oración 

No caer en tentación El que ora habla con Dios. Tiene comunión profunda con el Padre. Al orar está
comiendo y bebiendo de Dios. La naturaleza de Dios se añade a la nuestra y recibimos voluntad para
rechazar el pecado.

2. Se puso de rodillas

Lucas 22:42
No implica esto que no se puede orar en otra posición, pero sí que ésta es la posición ideal. Mientras sea
posible, debemos orar de rodillas. Es una posición de profundo respeto a Dios y humillación total. Es la
posición típica que simboliza total rendimiento al Creador. Denota que estamos abajados y humillados
totalmente a El. Se puede orar, sin embargo, en otras posiciones cuando la situación lo amerita. En
ocasiones es prudente orar de pie con las manos levantadas. En actividades de ayuno cuando el cuerpo
está muy debilitado no hay más remedio que orar sentado y aún acostado. El Espíritu Santo nos da
testimonio que Dios acepta estas posiciones, pues en todas ellas hemos sentido la bendición del Espíritu
confirmando que Dios entiende nuestra situación.

3. Total rendición al Padre

El oró pidiendo que se apartara de él esa prueba terrible, pero no como él quería sino como fuera la
voluntad de su Padre. En muchas de nuestras peticiones personales debemos cuidadosamente pedirle a
Dios que obre solamente conforme a Su voluntad. A veces pedimos lo que no conviene y si Dios lo
permitiere nos serviría de maldición.

4. La ayuda del ángel

La Biblia dice que el ángel lo confortaba. Es lícito, pues, pedirle a Dios que nos envíe ángeles a confortarnos
en los períodos de oración, especialmente cuando pensamos orar en forma prolongada.
Hebreos 1:14

5. Oración en agonía

Una profundidad de acción tan terrible que sudó. Esta agonía implica que oraba con desesperación,
gimiendo con todas sus fuerzas, y sin ceder por un segundo, hasta que obtuvo la victoria. Todo el cuerpo
físico, su mente y su espíritu estaba en la batalla. Con todo eso, necesitó la ayuda del Espíritu Santo y el
ángel. Sólo con la ayuda del Espíritu Santo podemos entrar en agonía semejante en la oración. Sólo
cediendo la mente y la voluntad totalmente al Espíritu podremos lograrlo. Someta totalmente su mente a
El, para que su oración sea la expresión de la mente del Señor. Esta batalla espiritual de Cristo en
Getsemaní nos muestra cuán profundas pueden ser las batallas de oración contra las potestades de las
tinieblas. Para vencer hay que poner todo nuestro esfuerzo físico y espiritual. Sólo así las fortalezas
grandes del diablo podrán ser derribadas.

6. Oró hasta sentir la victoria

Oró una vez y volvió por segunda vez y luego una tercera vez. No desistió hasta que no sintió que la
oposición satánica estaba rota. Insistió en la oración, hasta vencer. (Marcos 14:3541,Mateo 26:37-45.)

7. Ayuda de otros en la Oración

Mateo 26:37-38. En situaciones difíciles y decisivas es ideal orar con hermanos en la oración. La oración
unida es siempre más poderosa que la oración individual.