Las bienaventuranzas
Hay dos tipos de llanto o lamento, el carnal y el espiritual.
Lamentarse a causa de nuestras debilidades es un sentimiento
de aflicción en la carne y no tiene nada que ver con Dios y no
puede producir bendición. Dios no se complace con esta clase de
lamento.

“Estad siempre gozosos, orad sin cesar, dad gracias en todo
porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en
Cristo Jesús”

En vez de lamentarnos, debemos estar gozosos, orando y
dándole las gracias a Dios en toda circunstancia. Esta es la
llave para recibir las respuestas

“Regocijaos en el Señor siempre”

Aún cuando pasemos por pruebas somos hijos de Dios, somos
salvos y tenemos la promesa del reino de los cielos.
Nuestro Dios de amor nos responderá cuando oremos en
nuestras dificultades. Si tenemos fe podremos dar gracias pero
si no la tenemos no podremos hacerlo.

Los que no tienen fe no pueden recibir respuestas a sus
oraciones.
Crecer en Cristo
iglesiasamaria.org

BIENAVENTURADOS LOS QUE LLORAN PORQUE ELLOS RECIBIRAN

CONSOLACION

Las bienaventuranzas de Jesús

2- Bienaventurados los que lloran porque ellos recibirán consolación

2) Bienaventurados los que lloran

1) Bienaventurados los pobres en Espíritu
3) Bienaventurados los mansos
4) B. los que tienen hambre y sed de justicia
5) Bienaventurados los misericordiosos
6) Bienaventurados los de limpio corazón
7) Bienaventurados los pacificadores
8) Bienaventurados los que padecen persecución
El lamento de los que son bendecidos no es el lamento de la carne, sino un lamento espiritual. Este
lamento es por el reino de Dios y su justicia.

Hay diferentes categorías de lamento espiritual.

En primer lugar está el lamento del arrepentimiento. Uno debe afligirse por su pecado y al final deshacerse
de el por medio de la oración y del ayuno. No debemos de cometer ningún acto pecaminoso por el cual
luego tengamos que lamentarnos.
Algunos no lloran con llanto ni arrepentimiento por otros sino que los juzgan al ver sus errores. Esta clase
de personas no son rectas delante de Dios. Moisés se arrepintió por su pueblo y clamo por la misericordia
de Dios a cambio de su vida. El pueblo no fue obediente ni agradecido sino que disputo ocasionándole
molestias y malos momentos a Moisés. Sin embargo, aún así, él los amaba y oró con arrepentimiento a su
favor. Del mismo modo nosotros tenemos que orar y arrepentirnos con lloro y lamento por los demás.
Que malo es el que condena y juzga a otros y trata de divulgar sus errores.
Llorar y afligirse por los demás es algo agradable delante de Dios, y esta clase de corazón de
arrepentimiento y de oración con amor por los demás es el corazón recto y agradable delante de Dios y el
corazón que ha de ser bendecido.

También existe el lamento y lloro por la salvación de la gente. La verdadera aflicción debe ser seguida por
obras. Por ejemplo, si nos afligimos por nuestro pecado y nos arrepentimos, no debemos cometer el
mismo pecado sino producir frutos de arrepentimiento abandonando dicho pecado.
El amor de Dios se muestra con acciones.

“No amemos de palabra y de lengua sino de hecho y verdad”

La aflicción de la carne no puede agradar a Dios sino que por el contrario lo entristece. Solamente la
aflicción espiritual puede agradar a Dios, esta debe estar acompañada de fe y de amor. Dios entonces
nos consolará ya que se complace en la fe y en el amor. Dios no solo nos consuela con palabras sino con
obras bendiciéndonos. Dejemos de quejarnos y de lamentarnos. Ciertamente Dios bendice a los que se
afligen.
Después de pecar debemos afligirnos porque defraudamos y entristecimos a Dios. Los que se afligen
desgarrando su corazón nunca vuelven a cometer ese pecado otra vez. Los que pecan continuamente se
arrepienten de labios solamente. Dios nos dará la gracia y la fortaleza para dejar el pecado. Aprendamos
a afligirnos con sinceridad. Si lloramos por el reino de Dios y por las almas que están agonizando, Dios nos
consolará como dice su palabra. Debemos afligirnos por el reino de Dios y por las almas.
No podemos regocijarnos y dar gracias a Dios cuando una persona comete un pecado, debemos afligirnos
por esa persona, entonces Dios nos consolará.
Aflijámonos espiritualmente.