Las bienaventuranzas
Después de dar el fruto de la bondad, cuando el acto de bondad
sale juntamente con la disciplina, a esto llamamos misericordia.
Los frutos del Espíritu se dan cuando nuestro corazón produce
cada aspecto de la verdad como un fruto mientras que las
bienaventuranzas están para poner en práctica los frutos del
Espíritu que nacen en nuestro corazón. Así que cuando ponemos
los frutos del Espíritu en acción somos bendecidos, de esa
manera recibimos las bendiciones que Dios Padre  nos da en cada
momento de nuestras vidas cuando el fruto de la bondad nace en
nuestro corazón y se muestra en un hecho concreto, esto es tener
misericordia y puede manifestarse en 4 diferentes maneras:

La primera es la misericordia del perdón. La bondad es el
corazón del Señor que no contiende ni se queja. No castiguemos
inmediatamente a alguien que obra con maldad, mas bien
debemos soportarlo hasta que alcance la salvación. Tampoco
debemos abandonar de golpe a los hijos de Dios que han recibido
el Espíritu Santo pero que aún no viven en la verdad. Es el corazón
del Señor que toleremos y guiemos incluso a aquellos que aún
pecan para que puedan aferrarse al Espíritu Santo y sean
transformados por la verdad. Misericordia es comprender,
perdonar y guiar por el camino de la verdad con el corazón del
Señor incluso a los que actúan con maldad en nuestra contra, es
no buscar nuestro propio beneficio sino ponernos en el lugar de
los demás y buscar el beneficio de ellos y así poder comprenderlos
y mostrar misericordia hacia ellos.
Crecer en Cristo
iglesiasamaria.org

BIENAVENTURADOS LOS MISERICORDIOSOS PORQUE ELLOS

ALCANZARAN MISERICORDIA

La misericordia

5- Bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia

5) Bienaventurados los misericordiosos

1) Bienaventurados los pobres en Espíritu
2) Bienaventurados los que lloran
3) Bienaventurados los mansos
4) B. los que tienen hambre y sed de justicia
Divina misericordia
6) Bienaventurados los de limpio corazón
7) Bienaventurados los pacificadores
8) Bienaventurados los que padecen persecución
Los misericordiosos recibirán misericordia, esto quiere decir que recibirán la misericordia de Dios.
Nosotros, los que creemos en Jesucristo ya hemos recibido la gran misericordia de Dios.
Únicamente cuando mostramos misericordia con los que han pecado contra nosotros podemos pedir a
Dios que tenga misericordia de nosotros. Si no podemos perdonar a nuestros hermanos ni podemos
mostrar misericordia hacia ellos no alcanzaremos misericordia. Si no perdonamos a nuestros hermanos de
corazón Dios tampoco nos perdonará. Si no perdonamos levantaremos un muro entre nosotros y Dios y
no contestará nuestras oraciones.

“Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia”

No tenemos que buscar ni tratar de ver la paja en el ojo ajeno, si lo hacemos, eso querrá decir que tenemos
una viga en el nuestro. Esto tampoco quiere decir que tengamos que ignorar los errores de los demás,
debemos ser capaces de discernir con la palabras de Dios y enseñarles la verdad para que entiendan.

La segunda clase de misericordia es la misericordia de la disciplina. En la misericordia también hay una
misericordia de disciplina, esto podría parecer lo opuesto al perdón pero en realidad no lo es porque la
misericordia de la disciplina no se hace con odio ni condenación sino con amor.

“Porque el Señor al que ama disciplina y azota a todo el que recibe por hijo”

Si no somos disciplinados entonces somos hijos ilegítimos y no hijos verdaderos. Algunos no desean ser
disciplinados incluso después de que hayan obrado mal. Si hicimos lo malo deberíamos anhelar la disciplina
para cambiar, arrepentirnos, alejarnos de la maldad y llegar a ser perfectos. En algunos casos Dios no
castiga incluso si alguien hizo algo malo. En realidad el ser disciplinado es una bendición, por causa de la
disciplina nosotros podremos arrepentirnos de nuestros pecados, por eso es una bendición ya que
podremos dejar la senda de la muerte e ir por el camino de la salvación.

Es de mucha mayor bendición ser disciplinado, volver al buen camino y alcanzar la salvación que ir por la
senda de la muerte por no ser disciplinado. Algunos de nosotros deberíamos ser disciplinados por Dios
pero muchos huimos de la disciplina de Dios. Debemos aceptar la disciplina de Dios.  Dios mira que
tengamos una fe verdadera en lo profundo de nuestro corazón.
Confiemos en Dios plenamente de corazón y en todas las cosas, si confiamos en Dios Padre el asume el
100% de responsabilidad.

Dios es todopoderoso y debemos demostrarle nuestra fe hasta el final (como hizo Abraham ofreciendo a
su hijo Isaac). Si demostramos nuestra fe hasta el final Dios Padre la reconocerá. Si nuestra fe es
reconocida y aceptada por Dios podremos recibir cualquier cosa. Si nosotros tuviéramos esa clase de fe
todos seríamos abundantemente bendecidos.

Deberíamos decidirnos a poner en práctica nuestra fe y a vivir por esa fe para que podamos agradar a Dios.
Si hacemos esto Dios nos amará mucho. Si vemos a un hermano pecar y lo vamos comentando por aquí y
por allí quiere decir que no tenemos un buen corazón (no tenemos nada de amor). La Biblia nos explica
detalladamente el proceso de cómo debemos amonestar y disciplinar a un hermano que ha pecado.

“Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tu y él solos, si te oyere has
ganado a tu hermano mas si no te oyere toma aún contigo a uno o dos para que en boca de dos o
tres testigos conste toda palabra, sino los oyere a ellos dilo a la iglesia y si no oyere a la iglesia
tenle por gentil y publicano”

Todo esto es disciplina con misericordia, es disciplina con amor que es producto de la misma misericordia.
Sin embargo algunos cuando alguien comete un error van inmediatamente a decírselo al pastor, la Biblia
no dice que la iglesia deba enterarse de forma inmediata de las faltas de alguien, deberíamos primero
aconsejarle y con amor darle una oportunidad para cambiar, esto es amor y misericordia. Si a pesar de esto
el hermano no oye el consejo pero tal vez pudiera escuchar a alguien con mayor autoridad, entonces
podremos comentar el caso para salvar a esa persona y ayudarlo a escuchar el consejo y cambiar, luego
regresaremos con los hermanos para aconsejarle una vez que cambie de actitud, esta es la manera de
salvar a un hermano. No debemos de comentarlo a otras personas y difundirlo. Si aún así no escucha y
nosotros creemos que ese hermano se va a perder y que incluso podría perder su salvación, en ese
momento podremos informar a la iglesia después de haber pasado por todo ese proceso. Entonces la
iglesia hará algo al respecto para así poder salvar a ese hermano.

De ahora en adelante actuemos conforme a la palabra de Dios y así seremos muy amados por Dios.
Mostremos amor y misericordia. Dios nos dirá: por cuanto mostraste misericordia a tu hermano, yo tendré
misericordia de ti. Si no tenemos misericordia con los demás, cuando la necesitemos y le pidamos al Padre
que tenga misericordia de nosotros, Él tampoco la tendrá.

En tercer lugar está la misericordia a los que a los que viven en pobreza. Supongamos que un hermano
esta atravesando por un momento de pobreza, no mostraremos misericordia si solamente le decimos que
lo sentimos, a Dios le agrada que le demos de lo que nosotros tenemos. Algunos dicen que quieren ayudar
pero no pueden ofrecer nada. ¿Dirían lo mismo si fueran sus hijos los que no tuvieran comida?, debemos
de hacer lo mismo por nuestros hermanos. Si no ayudamos a nuestro hermano y decimos quisiera
ayudarte pero no puedo porque también soy  pobre ¿es esto misericordia acaso?¿les diríamos lo mismo a
nuestros hijos si tuvieran hambre?.
Dios está escribiendo todas nuestras obras en el cielo y luego serán para honra nuestra cuando vayamos al
cielo. El Padre estará feliz de mi y yo seré su honra ante los demás, todo será retribuido, Dios nos da
conforme a lo que hacemos y sembramos, no solo en esta tierra sino también en el reino de los cielos.

Sin embargo debemos de tener cuidado de no ayudar a aquellos que están siendo disciplinados o
castigados por Dios debido a sus pecados. No deberíamos ayudar incondicionalmente a todos aquellos que
están sufriendo sino solo conforme a la voluntad del Señor. No debemos ayudar al pobre fuera de la
voluntad del Señor sino dentro de su voluntad. En el libro de Jonás podemos ver que si ayudamos a alguien
que esta sufriendo debido a su deliberada desobediencia a la palabra de Dios también nosotros sufriremos.
Dios había mandado a Jonás a Nínive pero el no quiso obedecer así que tomo un barco que iba en dirección
opuesta, por eso Dios envió una gran tormenta y la tripulación se enteró de que esa tempestad era porque
Jonás había desobedecido la palabra de Dios. Ahora bien, si arrojaban al mar a Jonás la tormenta se
calmaría, Jonás también dijo que la tormenta cesaría si lo echaban al mar. Sin embargo la tripulación
dejándose guiar por su afecto carnal no puedo hacerlo y arrojaron por la borda todo lo que tenían y
finalmente tuvieron que echar a Jonás al mar. Intentaron salvar a Jonás tirando todo el equipaje de abordo,
eso representó una gran perdida para ellos y sin embargo la tormenta solo empeoró.

De la misma manera si nosotros ayudamos a los que están siendo disciplinados por Dios también nos
sobrevendrán dificultades luego de haber sido misericordiosos, por lo tanto debemos oír la voz del Espíritu
Santo antes de actuar. Hay gente a quien debemos ayudar y también hay gente a quien no debemos
ayudar. Si nosotros ayudamos o seguimos ayudando a alguien que no debemos, Dios nos ha bendecido
pero nosotros estamos destinando la bendición a un propósito equivocado. Entonces ¿Qué hará Dios?
Dejará de bendecirme para que no vuelva a ayudar a esa persona, por eso no debemos ayudar a quien no
debemos.

En cuarto lugar debemos de tener misericordia de los desvalidos, de los enfermos, de los
desamparados, de los rechazados y de los no creyentes. La gente del mundo acoge a los que han tenido
éxito pero da la espalda a los que han fracasado. La gente los podrá ayudar un par de veces pero si siguen
fracasando les darán la espalda y los maltratarán. Nosotros no debemos de hacer igual. Debemos tener
misericordia de aquellos que están enfermos y orar por ellos, debemos de tener misericordia de los que aún
no han creído la palabra de Dios y predicarles el Evangelio aunque nos maldigan. Ellos hacen esto porque
no conocen la verdad. Si no tenemos misericordia y no los evangelizamos irán al infierno. No solo debemos
de tener misericordia de las personas que están alrededor nuestro sino de todas las almas del mundo
entero y orar por ellos. Si nosotros mostramos misericordia Dios nos dará misericordia, nosotros no
sabemos lo que nos vendrá en el futuro. Amémonos unos a otros, los que conocen el amor del Señor darán
ese mismo amor a los hermanos.