Las bienaventuranzas
La mansedumbre a la que se refiere esta bienaventuranza es
diferente a la que se conoce en el mundo. La mansedumbre
espiritual a la que Dios se refiere consiste en ser virtuoso
además de tener un corazón apacible y modesto. El corazón de
los mansos es suave como el algodón. Por eso están en paz con
todos en cualquier tipo de situación. Pudieran parecer tontos ante
algunas personas pero tratan a los demás con afecto y cordialidad
porque tienen esa cualidad en lo profundo de su corazón. Nunca
juzgan o condenan a otros con malicia, pueden comprender las
cosas desde el punto de vista de los demás.
No se molestan ni causan molestias a otros, no dan la espalda a
nadie.

Los que son mansos guían y ayudan a otros si saben cual es el
mejor camino para ellos. No se quejan y pelean, no son
presumidos sino dóciles y tranquilos, dicen solamente la verdad,
entienden incluso a aquellos que los odian, no tienen
resentimiento hacia otros y no se ofenden por nada.
Para tener esta clase de corazón, uno tiene que cultivar el terreno
de su corazón. La Biblia compara el corazón humano con un
campo o terreno.
Podremos tener un corazón manso si dejamos el odio, la envidia,
los celos, las peleas, las críticas y el condenar a los demás.
Los agricultores pueden obtener una mejor cosecha solo después
de haber preparado bien la tierra. Si logramos tener un corazón
manso recibiremos continuamente bendiciones.
Crecer en Cristo
iglesiasamaria.org

BIENAVENTURADOS LOS MANSOS PORQUE ELLOS RECIBIRAN LA

TIERRA POR HEREDAD

La mansedumbre

3- Bienaventurados los mansos porque ellos recibirán la tierra por heredad

3) Bienaventurados los mansos

1) Bienaventurados los pobres en Espíritu
2) Bienaventurados los que lloran
4) B. los que tienen hambre y sed de justicia
5) Bienaventurados los misericordiosos
6) Bienaventurados los de limpio corazón
7) Bienaventurados los pacificadores
8) Bienaventurados los que padecen persecución
Dios elogió a Moisés por su mansedumbre. Como Moisés era muy manso Dios siempre lo respaldó con
gran poder y además no perdonó a aquellos israelitas que se rebelaron contra el.
Tenemos que distinguir entre la mansedumbre humana y la mansedumbre espiritual.
Los mansos espiritualmente son aquellos que han hecho de su corazón una buena tierra. Podemos
producir frutos rápidamente de una buena tierra sin importar lo que sembremos, por eso, podremos
alcanzar la santificación muy rápidamente y también producir fácilmente los frutos del Espíritu Santo. El
fruto del amor y el fruto de la luz lo puede producir en abundancia una tierra fértil, asimismo Dios
responderá muy rápidamente a nuestras oraciones, sin embargo hay muchas personas cuya mansedumbre
no es reconocida ni aceptada por Dios. Aún cuando aparenten ser muy mansos a los ojos de las personas, 
no darán frutos en sus almas ni en el cumplimiento de sus responsabilidades, esto es porque su
mansedumbre no es una mansedumbre espiritual.

La mansedumbre que agrada a Dios no consiste solo en ser amable, gentil y discreto de carácter. Algunas
personas aparentemente soportan situaciones incómodas pero dentro de si están molestas o solo tratan
de ocultar su enojo de modo en el que llega un momento en el que estallan de ira luego de tratar de
controlarse en muchas ocasiones. Algunos se comprometen con otros y aunque ven que no actúan de
acuerdo a la verdad no se atreven a hacerles ver sus faltas, otros son de carácter muy calmado y moderado
pero no tienen pasión en sus corazones para dedicarse a sus responsabilidades y obligaciones, pueden
aparentar ser mansos ante otras personas pero sus actitudes no son espiritualmente humildes.

La fidelidad y pasión por el reino pueden ser reconocidos por Dios.
Aunque Jesús era muy manso, a veces reprendió enérgicamente a los fariseos y a los maestros de la ley
que eran hipócritas. Los que son realmente mansos no solo atraen a muchas personas porque tienen un
corazón apacible y afectuoso sino que también son mas agresivos y valientes que cualquier otra persona si
se trata de defender la verdad.
La Biblia dice que los que producen el fruto de la mansedumbre heredarán la tierra.

¿Qué quiere decir los mansos heredarán la tierra?
Significa que obtendremos una tierra en el reino de los cielos que nunca perecerá ni desaparecerá.
En el cielo no hay terrenos como los de este mundo, no es como la tierra que conocemos.
Aquellos que tienen mansedumbre espiritual tienen también autoridad. Pueden aceptar a muchos y otros
encontrarán consolación en ellos. Muchos se pondrán bajo su autoridad y se identificarán con ellos.
Si los líderes son mansos y justos la iglesia crecerá.
Aquellos que son mansos tendrán una mayor área en el cielo.
Mientras más mansedumbre y virtud hayan tenido y mientras más personas hayan aceptado mayor
cantidad de terreno les será dado.
Sin embargo los que no son mansos y han tenido una mente estrecha no habiendo aceptado ni
comprendido a los demás no podrán obtener un buen terreno en el cielo.
Aquellos que van al paraíso (el menor nivel en el cielo) no podrán recibir ninguna propiedad porque solo se
quedaron en el primer nivel de fe, tampoco se despojaron de la maldad ni alcanzaron la mansedumbre.
Los que van el primer reino del cielo en adelante tendrán casas sin embargo el terreno será diferente de
acuerdo a la medida de virtud y mansedumbre que tuvieron y en función de la cantidad de personas que
aceptaron y consolaron.

Si en este mundo dejamos las cosas que tanto anhelamos, nos abstenemos de nuestros placeres favoritos
y renunciamos a lo que más queremos por causa del Señor, el Padre nos dará todo eso en el cielo, y como
renunciamos a lo que tanto queríamos por causa del Señor, el Padre nos dará todo lo que deseamos tener
en nuestra casa en el cielo. Esta es la bendición prometida a los que son mansos.
Aquellos que se dan cuenta de la importancia de esto guiarán a las almas, predicarán el Evangelio y orarán
para salvar muchas más almas a fin de obtener mejores y más hermosas moradas en el cielo.

Seamos mansos delante del Padre para poder recibir una gran casa como herencia.
Glorifiquemos a Dios en todo lugar a donde vayamos dando muchos testimonios y prediquemos el
Evangelio.

“Solo al Señor tu Dios adorarás”

Debemos de predicar el Evangelio y ser la luz del mundo, no debemos dejar que nos opriman.